La historia de Ángel David es una más de cientos de casos dramáticos.
Según Unicef, "1.600 niños hondureños menores de cinco años han
Según Unicef, "1.600 niños hondureños menores de cinco años han
muerto desde el 28 de junio de 2009, a razón de 13 niños al día".
Ángel David, de 13 años,
cayó redondo al suelo
con un tiro en la espalda.
Mes y medio después
su madre, Nelly, invita
a pasar a una estancia
sencilla y ordenada
(única habitación de aquella casa)
y presenta
a sus hijos orgullosa. Comienza
su relato, siempre exacto y conciso:
“De vuelta a casa oyeron
el ruido de una moto.
Se sobresaltaron.
Miraron hacia atrás. Dos policías
iban a bordo. El de detrás
los apuntó.
Se escucharon cinco disparos”.
Antes del golpe, Ángel David
ya vivía aquí
(una colonia de Tegucigalpa
donde el único espacio verde
y horizontal es el cementerio,
así que los críos aprovechan
un agujero de la tapia
para jugar al fútbol
o al escondite
entre las tumbas de sus abuelos).
Pero llegó el golpe,
y la vida de Ángel David,
que ya no era buena,
empezó a ser peor.
"Mi esposo y mis hijos venían
andando despacio, los policías
pudieron ver bien que había dos niños,
pero aun así les dispararon
por la espalda. La bala
afectó el intestino, el bazo, el hígado
y también parte del pulmón.
Enséñale al señor la cicatriz...".
Ángel David se levanta obediente.
Tiene la huella del disparo en la espalda
y la cicatriz de la operación.
―¿Qué sentiste en ese momento?
―Angustia, señor.
―¿Y dolor? ―También.
―¿Y perdiste el conocimiento?
―Sí. ―¿Y tuviste miedo?
―Sí. ―¿Y lloraste? … No.
El País, 07/11/2009